El niño Juanma

El niño Juanma

Al fin Hugo Veláz­quez consiguió su dupla: el niño Juanma. Luego de haber rebotado con al menos tres candidatas mujeres y otros tantos políticos de mucho mayor volumen político. La verdad es que Juan Manuel Brunetti realizó al menos dos mediciones sondeando al respecto de sus rea­les intenciones: acceder a una banca en la Cámara de Senadores. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados, a excepción de Asunción, donde aún hay cierto recuerdo de lo que fue la campaña de posicio­namiento cuando el niño Juanma tentó ser el candi­dato del oficialismo para la intendencia.

Pocos recuerdan la cer­canía que hay desde esa época entre Hugo Veláz­quez y Juan Manuel Bru­netti cuando el primero fue el que insistió para que sea el segundo quien sea ungido como candidato de Añetete. Sin embargo, en ese momento canjear el Ministerio de Educación a cambio de bajarse de la candidatura pareció un buen negocio. El acuerdo se cerró y el gobierno se alineó detrás de Daniel Centurión con los resultados ya cono­cidos en las internas de la ANR. Los niveles de proxi­midad entre los integrantes de la chapa oficialista son hartamente conocidos en el mundillo político. Tanto el uno como el otro coinciden y son invitados a eventos muy íntimos, incluso familiares.

El niño Juanma no fue la primera opción de Veláz­quez, pero es el que aceptó dar la cruzada. Los tenta­dos y que prefirieron decir que no, dieron diversos argumentos. Desde incom­patibilidad con el precan­didato a presidente hasta las casi nulas posibilida­des reales de cambiar lo que hasta ahora marcan las mediciones con vistas a las internas de diciembre. Un hecho que pasó casi des­apercibido pero que debe­ría de ser llamado de aten­ción es la escenificación elegida para el ungimiento del niño Juanma. Absolu­tamente desprovisto de un acto público, el baño de pue­blo que podría esperarse de parte de una dupla que parte con treinta puntos de des­ventaja en todas las encues­tas. Dejaron pasar una opor­tunidad más para al menos intentar disipar los oscuros nubarrones que rondan en el Ejecutivo.

Si se le pregunta a un mal pensado podría decirnos que el anuncio de ayer lo hicieron apremiados por las bombas del operativo Ultranza que salpican cada vez más cerca al precandi­dato a presidente y a todo el oficialismo. Específica­mente, el caso del Pastor Insfrán de Curuguaty que a estas horas ya está por lle­varse puesto a un diputado cooperativista y uno de los principales operadores de la campaña de Hugo Veláz­quez en capital: Juan Carlos Ozorio. Un escándalo sobre el que Hugo Velázquez hasta ahora aclaró poco y nada. Al parecer, el niño Juanma fue quien pagó los platos rotos y su ungimiento se dio en la más absoluta orfandad popular. Tal vez en un pau­pérrimo intento de generar una operación de agenda setting. Solo tal vez.

Tuvo un año para poner en orden los establecimientos escolares destruidos, averiados y sin construir. Lamentablemente, transcurrido ese año, la sombra de los árboles sigue siendo el aula de miles de alumnos. Tampoco avanzó mucho en el proceso de la Transformación Educativa.

Otra perla de Brunetti es que quiere continuar “las transformaciones” iniciadas por el presidente Abdo Benítez, especialmente en salud, declaración que fue criticada por los propios medios amigos del Gobierno, pues ignoró los 18.392 fallecidos hasta el día de ayer.

Articulo de Opinión
Autor: Felipe Goroso